Alguna vez
estuve
donde el cobre
pinta
las hojas
secas
y los tibios soles,
las mañanas luminosas,
los cerros
que mutan,
los caprichosos ríos
y el agua
de los
arroyos que
cantan
una canción
de piedra.
A veces
vuelvo a recorrer
ese paisaje,
ya con mis pies,
ya con mis
sentidos,
a veces una
brisa me lleva
hasta allí,
memoria de
la piel,
recuerdo del
viento
bailando entre
los árboles.
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